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"Fue una de mis cinco mayores alegrías deportivas"

Las sensaciones merecen ser liberadas en los momentos de felicidad intensa. Como el que vivió el pasado domingo, en su ciudad, Sebastián Porto, al conseguir un triunfo memorable en una apasionante final del TC Pista.

Víctor Hugo Fux (Redacción LA OPINION) · 11/07/2012TCP


Para cualquier deportista, ganar ante su gente tiene un valor agregado. Por varias circunstancias, pero fundamentalmente, porque la felicidad de celebrar rodeado de los afectos no se puede comparar con nada.

Y cuando esa victoria se consigue en un espectáculo multitudinario, todo se potencia. Las emociones, habitualmente, desbordan al protagonista. Son incontenibles y no pueden disimularse. Bienvenido que así ocurra, porque las sensaciones merecen ser liberadas en los momentos de felicidad intensa. Como el que vivió el pasado domingo, en su ciudad, Sebastián Porto, al conseguir un triunfo memorable en una apasionante final del TC Pista.

Las estadísticas se modificaron a partir de este resultado. Fue, para el subcampeón mundial de motociclismo, su cuarto festejo en el lugar que todos quieren ocupar en el podio. Diferente a los anteriores, por una cuestión tan simple como inapelable: "Seba" fue profeta en su tierra y lo disfrutó de una manera especial. Con una felicidad desbordante y conmovedora a la hora de treparse a un podio que le tenía reservado el centro de la escena. En ese lugar, su euforia se hizo salto. El puño cerrado y los dientes apretados, reflejaron sus sentimientos.

Aquel chiquilín que se inició en el ciclismo, que después se subió a una moto para recorrer los óvalos zonales y que más tarde no dudó en hacerle frente al desafío del pavimento en los circuitos nacionales, llegó a convertirse en el máximo referente argentino de las dos ruedas en el Continental Circus. Fueron muchos años recorriendo el mundo. Durante su primera etapa, luchó casi en soledad. Y todo ese sacrificio tuvo su recompensa. Propios y extraños lo reconocieron como uno de los más talentosos en una actividad que lo llevó a imponerse en varios Grandes Premios y a obtener un subcampeonato mundial en 250.

Ese motociclista excepcional, le dio paso hace algún tiempo al piloto de automóviles. Sebastián incursionó en distintas categorías antes de recalar en el TC Pista, que hoy lo tiene como a uno de sus indiscutidos protagonistas. Desde que logró su primer triunfo en tierra neuquina hasta el del último domingo ha transcurrido apenas un par de años. El tiempo suficiente como para afianzarse y soñar con un inminente desembarco en el Turismo Carretera.

LA OPINION,  tuvo oportunidad de establecer un contacto telefónico con el ganador del fin de semana en la telonera. Fue una excelente oportunidad para conocer sus sensaciones.

-¿Cuándo empezaste a ilusionarte con la posibilidad de ganar en Rafaela?

-Sinceramente, después de la primera salida a pista. El auto estuvo muy firme desde el comienzo y mantuvo su rendimiento a lo largo de todo el fin de semana. Pude hacer una buena clasificación tanto el viernes como el sábado y ganar la serie el segundo día, pero todavía faltaba la carrera, que era la mayor exigencia. Sabía que podía luchar por la victoria y que el gran rival, por el nivel que había mostrado, era Germán Giles. El desarrollo de la final me dio la razón.

-La maniobra que realizaste para saltar a la punta fue impecable.

-Sí, tenía claro que para superarlo, primero tenía que encontrar un lugar en la parte interna como para ganarle la posición antes de entrar a la chicana. En el automovilismo hay códigos y en la medida que se respeten, no tienen por qué ocurrir situaciones que puedan derivar en accidentes no deseados, como ocurrió en la carrera anterior. Giles actuó de manera correcta, del mismo modo que yo hubiese reaccionado en una maniobra similar.

-¿Te complicaron los autos de seguridad?

-En uno de los ingresos sí, porque había logrado una buena diferencia, que desde arriba de la Chevy me daba la sensación que era bastante tranquilizadora. Creo que fue clave mantener la concentración en cada relanzamiento para que no me sorprendan; pero sobre el final, reconozco, Giles me llegó a preocupar con una Dodge que aceleraba una barbaridad. Honestamente, creía que no iba a llegar tan entero a las últimas vueltas, pero tuvo un muy buen ritmo. Por suerte, la Chevy siempre tuvo un excelente rendimiento, algo que es un gran mérito de Emilio y de todo el equipo, que me dieron un auto espectacular.

-¿Qué pensaste durante la vuelta de honor?


-Tantas cosas... se me cruzaron un millón de imágenes por la mente. Ver a toda la gente que se acercaba al auto para compartir mi alegría fue algo que me hizo emocionar muchísimo. Pensé en mi familia, en mis amigos, en todos los que siempre estuvieron a mi lado, en los momentos felices y en los otros. Durante esa vuelta, que la hice tan lenta como pude, tuve intenciones de bajarme del auto para abrazarme con la gente; si no lo hice, fue simplemente porque debía llegar a los boxes, subirme al podio y estar en la conferencia de prensa.

-¿Fue una de tus mayores satisfacciones en el deporte?

-No tengo dudas, ganar en mi ciudad, rodeado de toda la gente que me quiere y ante una multitud como la que acompañó este fin de semana a la categoría, es lo que muchas veces soñé. No había tenido mucha fortuna en las dos anteriores, pero esta vez la historia fue diferente y pude saldar una cuenta que tenía pendiente. Tuve la suerte de disfrutar de muchas victorias y también de campeonatos, pero esto fue diferente. Estoy convencido que fue una de mis cinco mayores alegrías deportivas.

-Después de esta victoria, me imagino que los próximos objetivos aparecen más claros.

-Seguro, primero vamos a intentar los puntos que necesitamos para entrar a la "Copa de Plata", y después vamos a tratar de luchar por el campeonato. Tenemos un muy buen potencial, con un auto que fue rindiendo de menor a mayor y hemos podido ganar una carrera, que es un requisito obligatorio para aspirar al premio mayor, en el cierre de la temporada. 

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