Desde la ACTC lamentamos profundamente la muerte del
eximio constructor Tulio Crespi que a los 88 años de edad nos ha dejado un vacío profundo. El ha generando una
marca registrada luego de haberle aportado al automovilismo en general, su
impronta.
Artesano y bohemio, Tulio trabajó desde siempre y con sus
conocimientos se trasladó a Balcarce detrás de un sueño para convertirse en uno
de los constructores más importantes del mundo de vehículos monopostos.
En el Turismo Carretera sus productos fueron exitosos, marcaron una época y por siempre será recordado
aquel “petiso” de Nasif Stéfano, que nació de sus manos.
Artífice de grandes obras, su recompensa fue la
construcción de autos de competición para una importante serie mundial que fueron
brillantes y muy apreciados.
Nos deja una gran persona, que a sabiendas de su
enfermedad, dejó una carta de despedida donde se manifiesta tal cual vivió “Nací
prácticamente en Chacarita con un martillo en la mano. Fui creciendo,
laburando, aprendiendo de los fierros, y con mucho sacrificio me fui a Balcarce
a hacer mi vida y mi historia. Ahí construí todo lo que soñé de pibe”. Escribió
antes de su muerte.
Sus hijos seguirán con el importante legado de este
artista y a ellos le enviamos toda la fuerza y el respeto en este crudo
momento.
Desde la ACTC lamentamos profundamente la muerte del
eximio constructor Tulio Crespi que a los 88 años de edad nos ha dejado un vacío profundo. El ha generando una
marca registrada luego de haberle aportado al automovilismo en general, su
impronta.
Artesano y bohemio, Tulio trabajó desde siempre y con sus
conocimientos se trasladó a Balcarce detrás de un sueño para convertirse en uno
de los constructores más importantes del mundo de vehículos monopostos.
En el Turismo Carretera sus productos fueron exitosos, marcaron una época y por siempre será recordado
aquel “petiso” de Nasif Stéfano, que nació de sus manos.
Artífice de grandes obras, su recompensa fue la
construcción de autos de competición para una importante serie mundial que fueron
brillantes y muy apreciados.
Nos deja una gran persona, que a sabiendas de su
enfermedad, dejó una carta de despedida donde se manifiesta tal cual vivió “Nací
prácticamente en Chacarita con un martillo en la mano. Fui creciendo,
laburando, aprendiendo de los fierros, y con mucho sacrificio me fui a Balcarce
a hacer mi vida y mi historia. Ahí construí todo lo que soñé de pibe”. Escribió
antes de su muerte.
Sus hijos seguirán con el importante legado de este
artista y a ellos le enviamos toda la fuerza y el respeto en este crudo
momento.


