Con la confirmación de Concepción del Uruguay como cuarta fecha del Turismo Carretera, Nicolás Bonelli, oriundo de la ciudad, expresó su felicidad de poder volver a ser local en el TC, y también analizó el comienzo de su año a bordo del Ford Mustang de los Hermanos Álvarez: “Agradecido con todos los que lograron esto, tener una carrera de local, y poder disfrutarla con la gente de Concepción en el autódromo, me pone muy contento”.
En base a las fechas de El Calafate y Viedma, Nico hizo un balance de las dos primeras carreras, con mala suerte para él: “Un arranque complicado, no con el funcionamiento, sino con las finales. En El Calafate, clasificamos a siete décimas y una pinchadura en el neumático nos dejó con las manos vacías; y en Viedma un toque en la serie nos hizo largar atrás y otro toque en la final nos hizo abandonar con el auto muy roto”.
A su vez, Bonelli recalcó el sacrificio que demanda estar en el TC y lamentó lo sucedido en ambas finales: “Mucho esfuerzo año a año. Una pena porque cuesta mucho hoy estar carrera a carrera y tener el auto roto y no poder trabajar para mejorar es difícil”. A pesar de la mala fortuna que lo colocó 37° en el campeonato, con 12.5 puntos, Bonelli ya puso la mira en el próximo objetivo: “Pondremos todo para Neuquén, para encontrar un caminito y rebanar esa diferencia que tenemos con la punta”.

Con la confirmación de Concepción del Uruguay como cuarta fecha del Turismo Carretera, Nicolás Bonelli, oriundo de la ciudad, expresó su felicidad de poder volver a ser local en el TC, y también analizó el comienzo de su año a bordo del Ford Mustang de los Hermanos Álvarez: “Agradecido con todos los que lograron esto, tener una carrera de local, y poder disfrutarla con la gente de Concepción en el autódromo, me pone muy contento”.
En base a las fechas de El Calafate y Viedma, Nico hizo un balance de las dos primeras carreras, con mala suerte para él: “Un arranque complicado, no con el funcionamiento, sino con las finales. En El Calafate, clasificamos a siete décimas y una pinchadura en el neumático nos dejó con las manos vacías; y en Viedma un toque en la serie nos hizo largar atrás y otro toque en la final nos hizo abandonar con el auto muy roto”.
A su vez, Bonelli recalcó el sacrificio que demanda estar en el TC y lamentó lo sucedido en ambas finales: “Mucho esfuerzo año a año. Una pena porque cuesta mucho hoy estar carrera a carrera y tener el auto roto y no poder trabajar para mejorar es difícil”. A pesar de la mala fortuna que lo colocó 37° en el campeonato, con 12.5 puntos, Bonelli ya puso la mira en el próximo objetivo: “Pondremos todo para Neuquén, para encontrar un caminito y rebanar esa diferencia que tenemos con la punta”.


